ANTIMATERIA
En
física de partículas, la
antimateria es la extensión del concepto de
antipartícula a la materia. Así, la antimateria está compuesta de antipartículas, mientras que la materia ordinaria está compuesta de
partículas. Por ejemplo, un
antielectrón (un
electrón con carga positiva, también llamado
positrón) y un
antiprotón (un
protón con carga negativa) podrían formar un átomo de antimateria, de la misma manera que un electrón y un protón forman un átomo de hidrógeno. El contacto de materia y antimateria llevaría a la aniquilación de ambas, dando lugar a
fotones de alta energía (
rayos gamma) y otros pares partícula-antipartícula
En física se usa una barra horizontal o
macrón para diferenciar las partículas de las antipartículas: por ejemplo
protón p y
antiprotón p. Para los átomos de antimateria se emplea la misma notación: por ejemplo, si el
hidrógeno se escribe
H, el
antihidrógeno será
H.
También se utiliza la diferencia de carga eléctrica entre ambas partículas: por ejemplo
electrón e− y
positrón e+.
La
ecuación de Dirac, formulada por
Paul Dirac en 1928, predijo la existencia de antipartículas además de las partículas de materia ordinarias. Desde entonces, se han ido detectando experimentalmente muchas de dichas antipartículas:
Carl D. Anderson, en el
Caltech, descubrió el
positrón en 1932. Veintitrés años después, en 1955,
Emilio Segrè y
Owen Chamberlain, en la universidad de Berkeley, el antiprotón y antineutrón.
[1]
Pero la primera vez que se pudo hablar propiamente de
antimateria, es decir, de "materia" compuesta por antipartículas, fue en 1965, cuando dos equipos consiguieron crear un
antideuterón, una antipartícula compuesta por un
antiprotón y un
antineutrón. La antipartícula fue lograda en el
Acelerador Protón Sincrotrón del CERN, a cargo de
Antonino Zichichi, y paralelamente por
Leon Lederman, en el acelerador AGS (
Alternating Gradient Synchrotron) del Laboratonio Nacional de Brookhaven, en Nueva York.
[5]
En 1995, el
CERN anunció la creación de nueve átomos de
antihidrógeno en el experimento PS210, liderado por Walter Oelert y Mario Macri, y el
Fermilab confirmó el hecho, anunciando poco después la creación a su vez de 100 átomos de antihidrógeno.
F. J Hartmann, de la Universidad Técnica de Munich, y un equipo de investigadores japoneses informaron de la creación de un átomo compuesto de materia y antimateria llamado
helio antiprotónico 
. Este átomo constaba de dos protones, dos neutrones, un electrón y un antiprotón en lugar del segundo electrón. El átomo sobrevivió 15 millonésimas de segundo
[6]
Si bien la antimateria está lejos de ser considerada una opción por su abrumador costo y las dificultades tecnológicas inherentes a su manipulación, las antipartículas sí están encontrando usos prácticos: la
Tomografía por emisión de positrones es ya una realidad. También se investiga su uso en terapias contra el cáncer, ya que un estudio del
CERN ha descubierto que los
antiprotones son cuatro veces más efectivos que los protones en la destrucción de tejido canceroso,
[13] y se especula incluso con la idea de diseñar microscopios de antimateria, supuestamente más sensibles que los de materia ordinaria.
[14] Pero el mayor interés por la antimateria se centra en sus aplicaciones como combustible (o incluso para armamento), pues la
aniquilación de una partícula con una antipartícula genera energía pura según la ecuación de
Einstein E=mc² La energía generada por kilo (9×10
16 J/kg), es unas
diez mil millones de veces mayor que la generada por reacciones químicas, diez mil veces mayor que la energía nuclear de fisión, y unas cien veces mayor que la energía nuclear de fusión.
[15]
Por ejemplo, se estima que sólo serían necesarios 10 miligramos de antimateria para propulsar una nave a Marte
[16]
No obstante, hay que indicar que estas cifras no tienen en cuenta que aproximadamente el 50% de la energía se disipa en forma de emisión de
neutrinos, por lo que en la práctica habría que reducir las cifras a la mitad.
[17]
EL BING BANG
En
cosmología física, la
teoría del Big Bang o
teoría de la gran explosión es un
modelo científico que trata de explicar el origen del
Universo y su desarrollo posterior a partir de una
singularidad espaciotemporal. Técnicamente, este modelo se basa en una colección de soluciones de las ecuaciones de la
relatividad general, llamados
modelos de Friedmann- Lemaître - Robertson - Walker. El término "Big Bang" se utiliza tanto para referirse específicamente al momento en el que se inició la expansión observable del Universo (cuantificada en la
ley de Hubble), como en un sentido más general para referirse al
paradigma cosmológico que explica el origen y la
evolución del mismo.
Curiosamente, la expresión Big Bang proviene -a su pesar- del
astrofísico inglés
Fred Hoyle, uno de los detractores de esta teoría y, a su vez, uno de los principales defensores de la
teoría del estado estacionario, quien en
1949, durante una intervención en la
BBC dijo, para mofarse, que el modelo descrito era sólo un
big bang (gran explosión). No obstante, hay que tener en cuenta que en el inicio del Universo ni hubo explosión ni fue grande, pues en rigor surgió de una «singularidad» infinitamente pequeña, seguida de la expansión del propio espacio.
[1]
La idea central del Big Bang es que la teoría de la relatividad general puede combinarse con las observaciones de
isotropía y
homogeneidad a gran escala de la distribución de
galaxias y los cambios de posición entre ellas, permitiendo extrapolar las condiciones del Universo antes o después en el
tiempo.
Una consecuencia de todos los modelos de Big Bang es que, en el pasado, el Universo tenía una
temperatura más alta y mayor
densidad y, por tanto, las condiciones del Universo actual son muy diferentes de las condiciones del Universo pasado. A partir de este modelo,
George Gamow en
1948 pudo predecir que debería de haber evidencias de un fenómeno que más tarde sería bautizado como
radiación de fondo de microondas
Descripción del Big Bang
Michio Kaku ha señalado cierta paradoja en la denominación
big bang (gran explosión): en cierto modo no puede haber sido grande ya que se produjo exactamente antes del surgimiento del
espacio-tiempo, habría sido el mismo big bang lo que habría generado las
dimensiones desde una
singularidad; tampoco es exactamente una explosión en el sentido propio del término ya que no se propagó fuera de sí mismo.
Basándose en medidas de la expansión del Universo utilizando observaciones de las
supernovas tipo 1a, en función de la variación de la temperatura en diferentes escalas en la radiación de fondo de microondas y en función de la
correlación de las galaxias, la
edad del Universo es de aproximadamente 13,7 ± 0,2 miles de millones de años. Es notable el hecho de que tres mediciones independientes sean consistentes, por lo que se consideran una fuerte evidencia del llamado
modelo de concordancia que describe la naturaleza detallada del Universo.
El universo en sus primeros momentos estaba lleno
homogénea e
isótropamente de una
energía muy densa y tenía una temperatura y presión concomitantes. Se expandió y se enfrió, experimentando
cambios de fase análogos a la
condensación del vapor o a la congelación del agua, pero relacionados con las
partículas elementales.
Aproximadamente 10
-35 segundos después del
tiempo de Planck un cambio de fase causó que el Universo se expandiese de forma
exponencial durante un período llamado
inflación cósmica. Al terminar la
inflación, los componentes materiales del Universo quedaron en la forma de un
plasma de quarks-gluones, en donde todas las partes que lo formaban estaban en movimiento en forma
relativista. Con el crecimiento en tamaño del Universo, la temperatura descendió, y debido a un cambio aún desconocido denominado
bariogénesis, los
quarks y los
gluones se combinaron en
bariones tales como el
protón y el
neutrón, produciendo de alguna manera la
asimetría observada actualmente entre la
materia y la
antimateria. Las temperaturas aún más bajas condujeron a nuevos cambios de fase, que rompieron la
simetría, así que les dieron su forma actual a las
fuerzas fundamentales de la física y a las
partículas elementales. Más tarde, protones y neutrones se combinaron para formar los
núcleos de
deuterio y de
helio, en un proceso llamado
nucleosíntesis primordial. Al enfriarse el Universo, la materia gradualmente dejó de moverse de forma relativista y su densidad de energía comenzó a dominar gravitacionalmente sobre la
radiación. Pasados 300.000 años, los
electrones y los núcleos se combinaron para formar los
átomos (mayoritariamente de
hidrógeno). Por eso, la radiación se desacopló de los átomos y continuó por el espacio prácticamente sin obstáculos. Ésta es la
radiación de fondo de microondas.
Al pasar el tiempo, algunas regiones ligeramente más densas de la materia casi uniformemente distribuida crecieron gravitacionalmente, haciéndose más densas, formando nubes, estrellas, galaxias y el resto de las estructuras astronómicas que actualmente se observan. Los detalles de este proceso dependen de la cantidad y tipo de materia que hay en el Universo. Los tres tipos posibles se denominan
materia oscura fría,
materia oscura caliente y
materia bariónica. Las mejores medidas disponibles (provenientes del WMAP) muestran que la forma más común de materia en el universo es la
materia oscura fría. Los otros dos tipos de materia sólo representarían el 20 por ciento de la materia del Universo.
El Universo actual parece estar dominado por una forma misteriosa de energía conocida como
energía oscura. Aproximadamente el 70 por ciento de la densidad de energía del universo actual está en esa forma. Una de las propiedades características de este componente del universo es el hecho de que provoca que la
expansión del universo varíe de una relación lineal entre velocidad y distancia, haciendo que el
espacio-tiempo se expanda más rápidamente que lo esperado a grandes distancias. La energía oscura toma la forma de una
constante cosmológica en las
ecuaciones de campo de Einstein de la relatividad general, pero los detalles de esta
ecuación de estado y su relación con el
modelo estándar de la física de partículas continúan siendo investigados tanto en el ámbito de la física teórica como por medio de observaciones.
Más misterios aparecen cuando se investiga más cerca del principio, cuando las energías de las partículas eran más altas de lo que ahora se puede estudiar mediante experimentos. No hay ningún modelo físico convincente para el primer 10
-33 segundo del universo, antes del cambio de fase que forma parte de la
teoría de la gran unificación. En el "primer instante", la teoría gravitacional de Einstein predice una
singularidad gravitacional en donde las densidades son infinitas. Para resolver esta
paradoja física, hace falta una teoría de la
gravedad cuántica. La comprensión de este período de la historia del universo figura entre los mayores
problemas no resueltos de la física.